MICROFIDES, una economía solidaria

MARÍA ELEJALDE, Madrid

Muhammad Yunus ganó en 2006 el Nobel de la Paz por su método para promover una nueva economía que favorece a los más pobres: los microcréditos. Hasta la fecha, estos han sido duramente criticados por diferentes lados. Han sido presentados como un método de los bancos para sacar mucho beneficio de préstamos pequeños, enriqueciéndose los ricos a costa de los más pobres.

Fiare Banca Ética, un banco ético que nació en Italia en 1999 y empezó a operar en España en 2005, surge con la intención de ser “una herramienta al servicio de la transformación social a través de la financiación de proyectos de la economía social y solidaria y la promoción de una cultura de la intermediación financiera, bajo los principios de la transparencia, la participación, la democracia y el crédito como derecho”, según explican en su página web. Es un banco algo diferente, que se asegura de que todos los proyectos en los que invierte el capital que sus socios y clientes depositan, esté destinado enteramente a proyectos éticos y siempre con la intención de crear un impacto positivo en la sociedad. Uno de los proyectos con los que trabaja desde hace algunos años es MICROFIDES. Una apuesta por la cara buena de los microcréditos, de la mano de quienes creen en una economía solidaria.

MICROFIDES

Micro+fi(nancias) y des(arrollo) (juego de palabras entre micro y fides, “confianza” en latín) es una ONG de desarrollo, creada hace cinco años por Arola Farré e Irune Lekaroz, que promueve el desarrollo en países del sur a través de microcréditos y que promueve en España las finanzas éticas. El propósito de esta ONG es canalizar ahorros de socios inversores de Fiare Banca Ética en España, para utilizarlos como microcréditos para mujeres campesinas de países en desarrollo. Para llevar estas acciones a cabo, tanto Irune y Arola contactan con entidades sin ánimo de lucro en países de África y América Latina que presten microcréditos a las mujeres campesinas más vulnerables de cada zona y asegurarse de que esos préstamos son devueltos al cabo de dos años a Fiare. Todo el dinero que MICROFIDES consigue para prestar a las entidades locales que posteriormente concederán los microcréditos llega de este banco, a pesar de que existe una parte mínima de donativos.

Las dos socias fundadoras de la ONG presentaron el borrador de su idea a Fiare Banca Ética y, junto al director, trabajaron en un modelo de proyecto más específico. Finalmente, encontraron una  nueva forma de hacer cooperación al desarrollo. “Lo que hagamos aquí con nuestra economía afecta a todo el planeta”, dice Arola.

El préstamo

Como en cualquier otro banco, en Fiare antes de conceder préstamos, se requieren unas garantías. Este, además de asegurarse de las garantías de devolución del préstamos, revisa que los fines a los que se destinará ese capital, serán a generar transformación social o un impacto social positivo. La ONG cumple con estos dos requisitos para pedir un préstamo en Fiare, por lo que, desde el primer momento, el director de la entidad bancaria se mostró muy colaborativo a la hora de empezar el proyecto que, al cabo de cinco años, es MICROFIDES hoy en día.   

Este dinero se presta a las entidades locales que otorgan los microcréditos, después de haberse realizado un análisis exhaustivo de la capacidad financiera de dichas entidades. Se estudia la gestión, los fines a los que se dirigen sus préstamos, se hace un estudio sobre el terreno… Las entidades mantienen el préstamo que reciben de esta entidad en su poder durante dos años, para poder prestarlo en su país, tantas veces como sea posible, en cantidades pequeñas y en periodos temporales que varían entre los seis meses, uno y dos años. Actualmente, cada euro que entra en MICROFIDES es utilizado 2,6 veces antes de ser devuelto a sus inversores.

Es imprescindible el papel de la institución microfinanciera sobre el terreno, como mediadora del capital que se les presta y las mujeres a las que se les otorga el microcrédito, ya que es necesario el conocimiento del entorno, las condiciones de cada mujer y realizar un estudio de cada situación.

Balbina Jordán

 Balbina Jordán en su granja en Perú.

África y América Latina

Para empezar a dar los primeros pasos del proyecto, se seleccionó el continente de América Latina, por la similitud de las culturas, el vínculo con España y la facilidad del lenguaje, además de porque las fundadoras ya conocían una entidad que les gustaba en Ecuador. También decidieron actuar en África por ser el continente más pobre. Actualmente las inversiones recaudadas por MICROFIDES se invierten en proyectos de Senegal y Benin en África y Ecuador y Perú en América Latina.

Las actividades más frecuentes entre las mujeres que reciben los préstamos son el comercio, la agricultura y, aunque en menor medida, la transformación. Esta última actividad supone comprar un producto, añadirle un valor a través de una acción y venderlo teniendo en cuenta ese valor que se le ha añadido. “Por ejemplo: compro arroz con cáscara barato de algún sitio,  con el microcrédito compro un molinillo con el que descascarar el arroz y luego vendo el arroz sin cáscara un poco más caro”, explica Farré refiriéndose al concepto de transformación. También sugirió que cada vez pretenden incentivar más los proyectos de transformación.

Las fundadoras mantienen que la ONG no es grande y que solo actúan en ciertos lugares por la limitación de sus recursos. Además, demostraron su conformidad con la situación actual, declarando que seguramente en uno o dos años, como mucho, llegarán a su rendimiento máximo en el que se mantendrán durante todo el tiempo posible. “No pretendemos hacer la ONG inmensa y crecer de forma ilimitada, sino llegar hasta un volumen que nos permita  hacer la actividad completamente sostenible pero pudiendo controlar bien la actividad que hacemos”, comenta Farré. La creación de ONGs u organizaciones que copien su modelo y actúen en otros lugares del mundo, sería para ellas, la solución ideal.

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 Mapa de los lugares en los que actúa MICROFIDES

Mujeres

MICROFIDES decide en todo momento a qué entidades prestar su capital. Para ello, además de tener que pasar un estudio intensivo de las condiciones, se piden requisitos específicos como que todos los préstamos se dirijan a mujeres campesinas, ya que estas son siempre las más vulnerables entre las vulnerables. Las mujeres reciben mucho menos apoyo familiar para desarrollarse, tienen menos formación que los hombres, más dificultades para acceder a microcréditos en otro tipo de situaciones, menos ayuda institucional y, además, cuentan con el peso de los hijos, del que muchos hombres a menudo se desentienden. Esta serie de características hacen a las mujeres más vulnerables frente a los hombres.

Cuando un microcrédito es prestado a una mujer, el impacto social positivo es doble, ya que los hijos se benefician directamente. Al mejorar ella, mejora instantáneamente su situación económica, y generalmente invierte su capital en mejorar la vida de sus hijos: su alimentación, su educación y su vida en general.  Cuando un microcrédito es prestado a un hombre, en cambio, a pesar de haber muchos que sí invierten el capital en mejorar la situación de su familia, hay otros tantos que se desentienden. Por lo que, prestando el microcrédito a mujeres, se está asegurando no solo que mejore la situación económica de esa mujer trabajadora, sino que también la de toda su familia.

Para asegurarse de que las mujeres que reciben los microcréditos son realmente las más vulnerables, se establecen unas cantidades máximas de microcréditos en cada continente (300 euros en África y 1800 euros en América Latina).

Hijos.jpg

 Mujer con sus hijos en  Seneagal

El interés

Cuando una persona pide un crédito en cualquier banco de España, esta debe presentar unas garantías que demuestren que ese préstamo podrá ser devuelto: una detallada descripción por escrito de para qué se necesita el crédito, una explicación de cómo funcionará el negocio, cálculos de la viabilidad de la empresa, etc. Los préstamos de las entidades con las que trabaja MICROFIDES, sin embargo, funcionan algo diferente. Arola Farré explica cómo funciona el préstamos en estos casos: “la señora que necesita el microcrédito va a la entidad y dice: necesito un microcrédito y explica, explica oralmente porque no sabe escribir, para qué necesita el microcrédito”. Desde la organización, una persona se encarga de redactar el propósito del proyecto que se pretende empezar con el préstamo, la viabilidad del proyecto, hace los cálculos que en cualquier otro banco la mujer debería haber entregado por escrito y habiéndolo traído desde casa. Y, posteriormente, esta persona se desplaza hasta el lugar donde se realizará la actividad para estudiar el terreno, hablar con los vecinos y conocer si esa persona que está solicitando el microcrédito es de fiar, si tiene deudas anteriores…

Tanto los préstamos de MICROFIDES como los de las instituciones microfinancieras, a pesar de que ambas entidades son sin ánimo de lucro, van con intereses para poder cubrir los gastos de ese proceso costoso que supone prestar un microcrédito. “Los intereses establecidos no suponen una carga para las mujeres que solicitan los microcréditos”, afirma Farré. Aún y todo, estos intereses son necesarios para poder garantizar la eficacia de los microcréditos, pero nunca serán utilizados con ánimo de lucrarse por parte de ninguna de las dos entidades.

La alternativa de esas mujeres, que están decididas a empezar negocios, de no acudir a una entidad de microcréditos sin ánimo de lucro, es pedir dinero prestado al usurero, definido por la RAE como “persona que presta con usura o interés excesivo”. Esta persona podría exigir intereses del 100% o más, a las mujeres campesinas.

¿Microfinanzas para todos?

El perfil que siguen los inversores de MICROFIDES es el de gente con sensibilidad social, con el deseo de que su dinero sea utilizado para cooperación al desarrollo para así generar un mundo mejor a través de esta vía. Además deben de ser personas con ahorros que no necesiten utilizar de aquí a dos años. La gente que viva con la economía muy al día, no puede permitirse invertir en esta causa.

Sin embargo, quienes tengan ahorros guardados en la cuenta de su banco, con la incertidumbre de para qué se utilizará su capital, siempre puede guardar ese dinero en Fiare Banca Ética, sabiendo que ese dinero está provocando un impacto social positivo ayudando a promover una economía más solidaria.

MICROFIDES ha conseguido demostrar que la historia de los microcréditos no era un cuento de hadas y que la mala fama que han terminado ganándose, viene creada por las entidades bancarias que los prestan más que por el concepto en sí. La buena intención con la que fueron creados sigue siendo parte de su esencia, aunque algunas entidades hayan intentado aprovecharse de ella. Tanto Irune como Arola defienden la vía de los microcréditos como herramienta para crear una economía más solidaria. Por ello, afirma Arola: “tiene que ver más con la entidad que entrega los microcréditos que con la situación económica del país. El tema es que nosotras siempre trabajamos con entidades sin ánimo de lucro, organizaciones que no están intentando lucrarse con la actividad de los microcréditos, sino que, lo que está buscando, es que la persona a la que se le hace el préstamo pueda vivir de su trabajo […] El microcrédito bien pensado y gestionado como herramienta de desarrollo social, funciona. Si lo que quieres es enriquecerte a costa de los pobres, entonces es cuando no funciona”.

Niña

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