Generación manga

Los valores humanos de la cultura otaku y cosplayer en España según Carlos Alvarado

MARÍA ELEJALDE, Madrid

Carlos Alvarado (35) es una de las personas más entendidas sobre el mundo otaku en Madrid.. Ha colaborado en asociaciones, webs, foros de manga y anime y organizado y presentado diversos eventos sobre el tema. Es aficionado, estudioso y coleccionista de cómics y animación japonesa desde hace casi dos décadas y actualmente participa en la asociación cultural de manga, anime y cultura japonesa Akari Works en Madrid.

Carlos sacó un hueco de su apretada agenda para responder a laspreguntas de ECOprensa sobre esta tribu urbana alrededor de la que tantos mitos corren, pero de la que, en realidad, se sabe menos de lo que parece.

PREGUNTA: Desde la experiencia… ¿cómo definirías ser otaku a alguien que no tienen ni idea de que se trata?

CARLOS ALVARADO: Un otaku es una persona que disfruta especialmente leyendo mangas, viendo animes, escuchando bandas sonoras de animes o pop japonés e incluso jugando a videojuegos más afines a este mundillo, como puedan ser los RPG. Luego, dentro de esa misma afición, también hay mucha gente que gracias a ser fan de estos temas se decide por aprender a dibujar, hacerse sus propios disfraces para cosplay (proviene del concepto “costume play”) de sus personajes favoritos del mundo del manganime o incluso, en muchos casos, interesarse en aprender sobre la cultura japonesa o empezar a estudiar japonés por mera afición.                        

Y luego de aspecto representativo de calle, en realidad, lo único identificativo pueden ser cosas como chapas de anime en cazadoras o mochilas, o camisetas con símbolos o imágenes del mundo del manganime, ya que obviamente los cosplay sólo los exhiben exclusivamente en eventos y no por la calle.               

Porque el hecho de que muchos sean también góticos, emos, heavys o de un aspecto de vestimenta o maquillaje oscuro, en realidad, es porque también les gusta eso. Pero para nada tiene que ver con ser o considerarse otaku.

Otra cosa habitual en los otaku es la faceta coleccionista / consumista. Hay quien colecciona y compra de forma habitual (o eventual) todo tipo de material relacionado con su afición por el manga y el anime: figuras, mangas, películas, videojuegos de animes, libros de ilustraciones, peluches, chapas, camisetas e incluso hay quien por sus escasos conocimientos de costura compra o encarga que les realicen cosplays a medida para poder lucirlos exclusivamente en los eventos.

P: ¿Hay alguna forma de ser un “falso otaku”?

CA: Bueno, en realidad, ese término como tal no debería existir. Porque lo de ser otaku o no es simplemente un “autoencasillamiento” personal de cada uno, así que si alguien se quiere considerar así desde el mismo instante en que es fan de algún manga o anime está en su derecho.

Pero en el colectivo otaku más purista digamos que si tiene una definición más extraoficial. Poser: personas que han visto apenas unas pocas series manga o anime (normalmente las más populares del momento) y aprovechan esto para relacionarse con otakus, acudir a eventos e incluso cosplayearse. Lo de aprender japonés ya sería más raro, pero síi puede que haya quien se interese un poco para poder dárselas de entendido.

Aún así pocas veces se interesan más allá de lo justo y necesario para poder encajar. Supongo que ahora hay más gente de este estilo gracias a que ahora el frikismo está infinitamente mejor visto que hace 10 años. Y dentro de ello el manganime es como más cool por así decirlo, que los típicos cómics o pelis de superhéroes o el rol o cosas así. De todas formas, según parece, la mayoría de posers, en cuanto dejan de considerar que su “nueva afición” está de moda, se suelen alejar de este mundillo.

Convencionalmente se podrían comparar, por ejemplo, con las personas que leen cuatro cosas de ciertos autores de renombre para dárselas de intelectuales.

P: ¿Por qué se hace uno otaku?

CA: De hecho, en el colectivo se dice popularmente desde hace años lo de ¿El otaku nace o se hace? Ahora con Internet es más fácil conocer que existe el anime y poder verlo o descargarlo fácilmente por decisión propia. Pero con apenas 5 u 8 años no suele ser así. ¿Qué ocurre entonces? Que esos niños ven la tele y muchos canales optan por incluir en su programación (aunque ya cada vez menos porque todo el mercado televisivo nacional lo tienen capado los cuatro grandes: Fox, Disney, Cartoon Network…) series de animación japonesa y, claro, los niños los ven sin ser conscientes de que eso se llama oficialmente anime ni del hecho de que disfrutar con ello sea una peculiaridad de afición alguna.

Sencillamente los disfrutan y en muchos casos se hacen fans (piden que les regalen cosas de esos “dibujos” etc).

En España, sin ir más lejos, en su momento varias series de anime se convirtieron en auténticas tendencias sociales que revolucionaron a todo el colectivo juvenil e infantil nacional de la época:Heidi en los 70 Mazinger y Candy Candy en los 80 Oliver y Benji, los Caballeros del Zodiaco y, por supuesto, Bola de Dragón en los 90s; o más recientemente series tan populares como Shinchan, Doraemon o Pokemon).                        

Y todos esos niños, en realidad, con el sólo hecho de considerarse fans de esas series, perfectamente podrían autodefinirse como otakus.             

Sencillamente es el hecho de crecer y ser más consciente lo que hace que cada uno vea en qué grado le llenó disfrutar con esas series y si se quiere introducir más seriamente en este mundillo y seguir disfrutando de obras de este estilo de origen japonés, como son el manga y el anime.

De todas formas, sobre este tema concreto habría que diferenciar bien lo que se autodenomina otaku, social y comúnmente como colectivo, y los que sencillamente se consideran aficionados / consumidores de manganime sin más. Aunque principalmente se podrían diferenciar más los otakus convencionales con mi definición de la primera pregunta, sí que hay que diferenciarlos de estos otros, ya que la gran mayoría no se considera otaku, o al menos no como colectivo social propiamente dicho.

Estos otros serían simplemente los considerados aficionados al manganime sin más y suelen ser personas de edades comprendidas entre los 25 y los 40 principalmente, destacando sencillamente su consumo y compra habitual de manga y anime. De hecho, la industria editorial y videográfica en España en muchos casos se sustenta gracias a ellos, ya que son los compradores potenciales con mayor recurso económico. Pero lo habitual es que una gran mayoría ya no acudan a eventos ni se junten con colectivos otakus y en muchos casos ni siquiera visten con camisetas o chapas que los definan como tal. Tienen su vida adulta convencional -trabajos, familia e incluso hijos-, sólo que siguen disfrutando del manganime igual que cualquiera va al cine o compra pelis sin ser ni considerarse cinéfilo. Sólo que en estos casos muchos si son ex-otakus por así decirlo. Aún así todavía existen muchas personas mayores de 25 que siguen considerándose otakus sin ningún problema y acuden a los eventos incluso con cosplay y con el mismo nivel, entusiasmo, ilusión y energía que los más jóvenes..

Los otakus más jóvenes sin embargo, por sus escasos recursos económicos, consumen mucho más a través de Internet sin tanto aporte económico, y donde sí suelen gastar parte de su humilde economía es más en eventos y merchandising principalmente.

P: ¿Cómo crees que los otakus son percibidos por el resto de la sociedad?

CA: Supongo que las personas que se consideran íntegramente otakus en muchos casos han llegado a ser criticadas duramente por familiares, compañeros de clase, gente del barrio y cosas así. Pero más bien, esto sucede por mero desconocimiento. En España hay demasiados sectores que se dedican directamente a criticar todo lo que no conocen o entienden. Así que igual que en los 90 incluso se llegó a asociar el manga con mero sexo y violencia sin valor alguno, hoy en día apenas mucha gente lo ve como más allá de alguien mayor de edad que pierde el tiempo viendo o leyendo “dibujitos”. Pero nada más lejos de la realidad.                        

En realidad el mundo otaku socialmente hablando, es de los colectivos más sanos y con mayor número de estudiantes universitarios formados incluso. La mayoría de ellos incluso disfruta de una vida bastante sana (sin alcohol, tabaco ni estupefacientes de ningún tipo).

Digamos que en muchos casos podría decirse, desde un punto de vista más global, que su forma de vida en sociedad se asemeja más a la de preadolescentes que a la de los típicos adultos convencionales. Porque muchos disfrutan más fácilmente con lecturas o visionados considerados por la sociedad como más infantiles, como juegos de mesa, pelis Disney o de animación en general o simplemente reunirse para charlar -incluso pueden debatir de temas filosóficos, profundos, sociales o de actualidad- sin necesidad de recurrir a lo denominado normal por la sociedad como ocio joven (“salir de fiesta”). Pero en definitiva, por los jóvenes más convencionales -los que tienen especial interés semanal en alcohol y discotecas-, muchas veces los otakus si son vistos como “críos” o incluso “marginados” en el mal sentido de las definiciones.

Por suerte cada vez hay más personas afines por todas partes -Internet, eventos o incluso en los propios institutos- y digamos que ya no existe tal marginación social debido a esta afición como sí podía haberla hace 15 o 20 años por ejemplo, que aún eran una minoría muy poco notoria.

P: ¿Has sufrido alguna vez (o conoces a alguien que haya experimentado) experiencias negativas por el hecho de ser otaku?

CA: Yo por mi parte no, pero si conozco a algunos chicos que han tenido algunos problemas con los padres o en institutos, donde en muchos casos hubo incluso hasta temas de bullying, pero hace años ya de esto.                        

Pero realmente hoy en día, por suerte, cada vez hay un mayor conocimiento y está más aceptado socialmente.

Los padres de los otakus de ahora son más jóvenes, al igual que los profesores y en los colegios e institutos incluso hay ya colectivos frikis / otakus bien definidos que en muchos casos logran una unidad social bastante sana con la que poder lidiar con el resto de críticas de compañeros y demás.

De todas formas, en general, tanto los padres como los compañeros suelen ya verlo y respetarlo fácilmente como una afición más sin ninguna connotación negativa.                Cosa que no ocurría tan fácilmente hace 15-20 años, por ejemplo. Así que hoy en día estos temas de duras críticas paternas o escolares al respecto, no dejan de ser casos aislados hoy por hoy, realmente.

P: Sabemos que eres miembro de una asociación relacionada con el mundo otaku ¿Qué nos puedes contar sobre ella? ¿Qué hacéis ahí? ¿Cómo se participa?

CA: Sí. Se llama Akari Works, está en la zona de Ventas, en Madrid, y el local lo montamos hace como un año.  Yo soy colaborador, organizador de algunas actividades y el inversor principal del local que montamos como sede de la misma.           

Básicamente su función principal no es otra más que la de promover la cultura japonesa, tanto a través del cómic y la animación como de la propia cultura de ese país.     

Como asociación juvenil, está indicada para personas de cualquier índole con edades comprendidas entre los 14 y los 29 años. En el local como tal, disponemos de una extensa biblioteca Manga (hay como unos 2000 tomos en castellano [el global de manga editado en España asciende a los 8000 aprox.] que dejé allí de mi colección privada) para que de algún modo pudiera servir de complemento a las bibliotecas públicas de Madrid, ya que su oferta en manga es bastante humilde.                        

También organizamos proyecciones de animación y cine japonés. Tanto doblado al castellano como en versión original subtitulada. Impartimos clases de japonés.                 Hacemos emulaciones de ciertos elementos de la cultura japonesa, como la ceremonia del té, origami… etc. E incluso sirve como local social lúdico de ocio y reunión gracias a una amplia variedad de juegos de mesa y videojuegos convencionales que tenemos allí para uso y disfrute de todos los socios o visitantes. Esto último no se puede considerar una actividad otaku como tal, pero la gran mayoría de los otakus disfrutan con ello, así que decidimos incluirlos en nuestra oferta.

También hacemos muchas actividades a modo de eventos públicos de puertas abiertas para que asista cualquier persona (charlas de manganime o cultura japonesa, la mayoría de proyecciones de anime o cine japonés, torneos de videojuegos, etc), aunque no sean socios o no entren en el baremo de edad de la asociación.

Actualmente somos unas 30 personas de edades comprendidas entre los 15 y los 28 y realmente se fomenta con bastante acierto tanto el compañerismo y la sociabilidad, como la participación en equipo y la difusión del manganime y la cultura japonesa en todas sus formas. Aparte cualquiera puede unirse, mientras tenga entre 14 y 29 años y respete tanto el material como al resto de socios en todo momento, ya que ese es realmente el único requisito indispensable.                        

La primera visita es gratis a modo de prueba y luego ya se pueden hacer socios pagando una cuota mensual para disfrutar de todo el material, leer mangas o jugar videojuegos, proponer actividades varias, etc. Realmente es una asociación juvenil cultural no lucrativa, así que la totalidad de los ingresos por cuotas de socio van íntegramente para el alquiler y mantenimiento del local. Ya que es un alquiler de un local privado y carecemos de subvención alguna.

P: Si tuvieses que desmentir algún falso mito sobre los otaku ¿Cuál sería?

CA: Supongo que el típico de ser unos marginados sin vida social o inadaptados (sin pareja ni amigos). Cada vez hay otakus más sobradamente preparados en todos los aspectos de la vida. Sobre todo hoy en día, que hay una especialización muy basta en todos los sectores. Que vale que aún puede que haya algunos algo tímidos, inseguros y demás. Pero cada vez se ve gente otaku con comportamientos sociales y amorosos totalmente sanos y estables y con un mayor nivel cultural, estudiantil y profesional.

P:Antes has mencionado los eventos como un sitio donde acuden los otakus habitualmente ¿en qué consisten y qué se hace por allí exactamente?

CA: Los eventos comerciales de manga y anime como tal, en concreto se llevan celebrando desde finales de los 90 en España y básicamente son lugares de reunión,  donde todos los aficionados a este mundillo (tanto otakus como aficionados a cualquier otra variante cultural o de ocio de algún modo compatibles, como puedan ser los videojuegos, cómics occidentales, series o cine fantástico, ciencia ficción, juegos de mesa o rol, etc), pueden acudir libremente para sentirse libres de compartir con los demás lo que les apasiona. Simplemente aprovechando este tipo de celebraciones para hablar de lo que les gusta con quien sea con total naturalidad y cercanía, sin prejuicios ni absurdas barreras generacionales. Sencillamente por el placer de compartir lo que disfrutan con los demás en un entorno acogedor para todos y por tanto donde nadie se debería sentir juzgado ni por sus gustos ni por su afición.

Por supuesto, al ser eventos en parte lucrativos, también existe una clara oferta de stands comerciales -comics, merchandising, videojuegos, etc-, así como de stands de artistas (tanto profesionales como amateurs) que pueden vender sus creaciones y trabajos e incluso firmar sus originales o copias.

Como actividades principales suele haber firmas de autores, charlas de interés cultural donde participan habitualmente dibujantes, editores, guionistas, actores de doblaje… y ya en los últimos años incluso youtubers o cosplayers famosos relacionados con el tema, etc. Otra cosa que nunca falta en este tipo de eventos son los famosos concursos de cosplay (donde cada participante cosplayer intenta realizar lo mejor posible su actuación y finalmente se votan los mejores en diferentes categorías).
Ni que decir que tiene que cada año hay más nivel en este aspecto. Se ha pasado en apenas 10 años de cosplays con una calidad bastante amateur a las asombrosas creaciones que logran los otakus y aficionados de otras temáticas en la actualidad, donde en muchos casos ni siquiera tienen nada que envidiar a las famosas armaduras o trajes de superhéroes del cine fantástico norteamericano. El realismo y la profesionalidad que consigue hoy en día el colectivo cosplayer es sencillamente espectacular, fruto en muchos casos de meses de intenso trabajo y acabado. De todas formas no sólo se dan cita en estos eventos los cosplayers de manganime, también hay de videojuegos, cine fantástico americano, literatura fantástica, series, animación en general e incluso Disney.

De hecho, sobre este tema -el cosplay- existe incluso en Madrid, una ONG totalmente sin ánimo de lucro (Fanvencion) que se dedica principalmente a acudir a hospitales infantiles para animar a los niños y cuya particularidad precisamente reside en que sus integrantes y voluntarios son cosplayers, con el consiguiente éxito e ilusión que logran a su paso por los hospitales, entre los niños.

P:¿Qué opinas sobre la imagen que están intentando mostrar últimamente sobre el colectivo otaku / cosplayer en algunos medios televisivos en programas como First Dates o Dani y Flo? ¿Esos participantes reflejan de algún modo la realidad de este sector?

CA: Por desgracia, esto que está ocurriendo lleva pasando toda la vida. La televisión en España es lo que es, y en muchos casos y programas (sobre todo de ciertas cadenas concretas, que les gusta hacer sangre con cualquier cosa que se salga de lo establecido) en cuanto pueden aprovecharse de algún colectivo diferente a lo habitual, lo ridiculizan sin miramientos, aprovechándose de la ingenuidad de unos pocos o sencillamente de dar con el desequilibrado de turno y exhibirlo como a un mono de feria, intentando de este modo que la sociedad relacione a esos pocos individuos que han accedido a acudir a la televisión a mostrar su lado “otaku” con la realidad de este sector. Cuando para nada esas personas representan a este colectivo en modo alguno, ya que como bien he dejado claro antes, somos uno de los colectivos más cualificados y preparados que existen en todos los sectores de la vida.

P: ¿Hay algo que consideres importante pero no te hayamos preguntado?

CA: Supongo que sobre el aprendizaje y los valores humanos que se pueden aprender gracias a esta afición. Una persona que haya visto o leído una cantidad importante de mangas o animes de lo más variado (ya que hay obras de todos los géneros y públicos al igual que ocurre con la literatura o el cine sin ir más lejos), ha podido adquirir fácilmente unos valores humanos y una cierta cultura de lo más variada. Conocimientos importantes sobre personajes o acontecimientos históricos (tanto de Japón como del resto del mundo), filosofía, reglamentos de los más variados deportes, aspectos importantes de la cultura y la sociedad japonesa…Valores humanos tan valiosos para el desarrollo emocional como el compañerismo, la lealtad, la bondad, la tolerancia, el respeto, la solidaridad, el afán de superación, la inventiva, la imaginación, importantes lecciones de vida, etc.

En realidad incluso películas tan importantes a nivel global y cultural se cimentan justamente en este tipo de mensajes y valores. Como todas las del aclamado estudio Ghibli, que son una fuente inagotable de valores humanos. Y realmente no hay un solo otaku que no haya visto, adore y admire la gran mayoría de su filmografía.

Y últimamente, de hecho, cada vez aparecen más obras que tratan temas tan complejos como la psicología o los problemas sociales de los jóvenes de hoy en día.

Por supuesto, como en toda afición, siempre existe una cara oculta, ya que también existe un pequeño colectivo que disfruta especialmente con obras exclusivamente comerciales o con un exceso de violencia o fanservice (lo que el público potencial “adolescente” pide) consumiendo casi en exclusiva este tipo de productos e ignorando casi por defecto el resto de la industria llena de valores e intereses humanos.

Pero de nuevo ocurre exactamente lo mismo con la literatura y el cine. Uno se puede autoproclamar lector asiduo o cinéfilo y no pasar de leer casi exclusivamente libros de youtubers o cine americano de parodias. Allá cada uno con la cultura de la que decide nutrirse más allá de su propia autoclasificación por sus intereses culturales.

Como en este caso, el de los otakus por el manga o la animación japonesa.                        

Realmente la industria del manga y el anime es tan rica como cualquier otra vertiente o género literario, cultural o audiovisual. Pero lo que consume cada uno, más allá de que se considere de un colectivo u otro, ya depende de los gustos e intereses culturales de cada persona, obviamente.  

Entre poco y nada, queda claro, que se sabe sobre algunas de las tribus urbanas que existen en nuestra sociedad. Ya que, igual que el mundo otaku, existen otras muchas subculturas entre nosotros sobre las que nadie se molesta en informarnse o ni siquiera intenta entender antes de tacharlas de raras.

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