Callaos ya

JAVIER GONZÁLEZ

“Los niños tienen pene, las niñas vulva”, parece que alguien estaba atento en conocimiento del medio, aunque quizá no prestara tanta atención como en religión, que se ha convertido en el escudo perfecto tras el que esconderse para propagar odio.

¿Sus motivos? La malvada “inquisición gay” (un nombre muy apropiado viniendo de quien viene), adoctrina a los niños para convertirlos en pequeños sodomitas y bolleras malignas que se dedican a abortar y a adorar a Satanás.

Visto así parece absurdo, pero a Ignacio Arsuaga Rato y a los 300 participantes de la grandiosa manifestación que tuvo lugar el pasado domingo 12 les parece un problema gravísimo. Así que decidieron atajarlo distribuyendo libros “informativos” para que en los colegios no se sufriera ningún tipo de adoctrinamiento y fletando el ya conocido autobús, y la menos conocida caravana, para que no adoctrinen a nadie.

Quizá es pertinente un mínimo de contexto de esta asociación pro-vida que surgió en 2001 para convertirse en un referente para el conservadurismo radical. No fue hasta 2004 cuando recibió algo de atención al organizar marchas contra el matrimonio homosexual, la ley del aborto o la introducción de Educación para la Ciudadanía durante el gobierno de Zapatero. Estas protestas recibieron el apoyo de diversos obispos y en los años siguientes se convirtieron en referencia para instituciones como el Opus Dei y recibieron el apoyo de la Conferencia Episcopal que recientemente le fue retirado. Mencionar también que existe una conexión entre la asociación y la organización méxicana, católica radical y fascista, El Yunque.

Con un historial así no es de extrañar que el Partido Popular declarara la asociación de Arsuaga Rato de “utilidad pública”, recibiendo así una reducción de impuestos considerable. Aunque estamos hablando del partido cuyo ministro del interior le dio una medalla a una estatua de pasta de madera, o de mármol, no estoy seguro, ya que varía según la virgen.

Y, por fin, llegamos al famoso autobús. Un autobús que llega para invisibilizar a un colectivo en el que los suicidios son, por desgracia, frecuentes debido al poco apoyo que reciben por una sociedad que no consigue, o no quiere, entender su situación. Ya vimos aquella campaña en Pamplona, que acabó con marquesinas de autobús destrozadas por tratar de exponer la realidad de que existen niños trans.

El problema aparece cuando estos radicales se escudan en la libertad de expresión para lanzar sus convicciones retrógradas y se colocan como la víctima de una injusticia. Disfrazan sus ideas de rebeldía contra el sistema establecido cuando ellos son el sistema. Lo siento, pero se puede oler la ranciedad de sus argumentos a kilómetros. Sin embargo, el ver en las insignificantes manifestaciones que organizan a gente tan joven, o que una campaña de El Corte Inglés sea retirada porque 30.000 firmas palidecían contra las 70.000 a favor de mantenerlo. Esto solo denota un defecto que esta sociedad nuestra arrastra desde hace tiempo.

El mundo está cambiando, eso es innegable, y si un grupo de retrógrados no quieren entenderlo es mejor que se suban a su autobús, lo pongan a 140 km/h y vuelvan al siglo pasado o, por lo menos, que el resto gritemos más.

Imagen: La protesta de los estudiantes de la UCM contra HazteOir/ Jorge Barreno. El Español.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s