“El nivel de exigencia personal ha ido subiendo a lo largo de toda la película”

Diego Garrido, un estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual, ha dirigido la película Lunas de Abril de forma autodidacta

ANGELA GARCÍA Y DOLORES GÓMEZ, Madrid

Labrarse un hueco en el mundo laboral es algo que para muchos estudiantes aún está lejos. Sin embargo, para otros es primordial combinar los estudios con proyectos que les otorguen cierta experiencia.

Diego Garrido es un joven madrileño que con tan solo 18 años ya ha cumplido uno de sus mayores sueños: dirigir una película. Y es que con un poco de imaginación y gente que le apoyase, ha conseguido crear un filme de 75 minutos llamado Lunas de Abril, lo que le ha supuesto un gran trabajo. Escribir el guion, dirigir a un grupo de personas, controlar iluminación o, quizá lo más difícil, conseguir material, son algunas de las tareas que ha tenido que desempeñar. Por suerte ha contado con la ayuda de sus compañeros y su padre, entre otros, que han hecho que todo fuera posible. Este estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual ha logrado sacar este proyecto adelante y hacerse un hueco en el gran “mundillo” del cine.

Pregunta: Hemos visto que estás estudiando Periodismo y Comunicación Audiovisual ¿te quieres dedicar al cine, al periodismo o a un poco de todo?

Respuesta: Yo quiero dedicarme al cine desde hace mucho y me metí a esto porque me daba la nota para el doble grado. Periodismo me interesaba por el tema de escribir, pero me interesa escribir ficción, no me veo escribiendo artículos. Me metí al doble grado y ahora me voy a salir para meterme en la ECAM, que es la Escuela de Cine de Madrid, porque en estos dos años no he hecho nada de cine realmente.

P: ¿Cuándo fue el momento en el que decidiste que querías dedicarte al cine?

R: Pues te voy a parecer un iluminado o algo así, pero hay un momento bastante concreto. Mi tío me puso la película de 2001 [una odisea en el espacio] de Kubrick y desde entonces… no sé, algo cambió. Empecé a ver todas las de Kubrick y seguí viendo cine, y hasta hoy. Eso fue cuando tenía doce años, en sexto de primaria.

P: ¿Para cuándo tenéis intención de que se estrene definitivamente?

R: Pues yo creo que para finales de abril o principios de mayo debería estar, solo quedan los últimos procesos de postproducción. Pero claro, entre exámenes y demás, quizás se alarga bastante porque depende de otras personas para hacerlo.

P:¿Cómo pensáis estrenarla? ¿Tenéis pensado algún espacio?

La primera intención es llevarlo a festivales y no sabemos si hacer una proyección privada antes o no, porque a veces son excluyentes del estreno en festivales. Nos dijeron en el Artistic Metropol (sala de exhibición de cine) que pagas 100 € y puedes proyectarlo durante una semana, o algo así. Intentamos contactar también con el Matadero pero de momento no nos han dicho nada. Así que no lo sabemos bien. Yo creo que el Artistic Metropol sería lo primero.

P: ¿Vais a subirla a las redes gratis?

Sí, la subiremos. Será después de los festivales, porque sino algunos te excluyen. O la estrenan ellos o no te cogen. Lo que se suele hacer cuando acaba el circuito de festivales -que no creo que sea muy largo el nuestro- se sube a la red y, cuanta más gente lo vea, mejor, claro.  

AP: ¿En qué género incluirías la película?

R: Thriller psicológico, supongo, aunque siempre da un poco de miedo encasillarlo en algo así…

P: ¿Por qué da miedo encasillarlo en thriller psicológico?

R: Porque suena… no sé. No es una película de terror para nada, y thriller psicológico supongo que suena un poco a eso. Yo siempre digo que es bastante rara la película… pero claro, rara no es un género. Thriller psicológico, supongo, o drama.

P: ¿Qué película o directores inspiran esta película?

R: Hay diferencias en la fotografía y en el tipo de historia. En fotografía me inspiré principalmente en La hora del lobo, de Bergman. En cuanto al tipo de historia, a El extraño viaje, de Fernando Fernán Gómez. Hice que los de fotografía vieran estas películas, se supone que las vieron, e intentamos que la estética fuera parecida. Así que yo creo que sí, esos dos principalmente.

P: El blanco y negro parece algo que marca mucho la película.

Sí, es lo que homogeniza la estética, porque sino habría sido estéticamente feísima. Haber controlado la temperatura de color a cada plano que rodábamos, que habremos grabado como 30 o 40 planos al día, habría sido super costoso y habría quedado peor, al menos eso creo. Se ha rodado en un ambiente que le pega mucho el blanco y negro. Están los tres aislados en una casa en medio del monte, con muchas pausas, silencios, la niebla… yo creo que el blanco y negro le quedaba muy bien.

También me he llevado sorpresas desagradables en blanco y negro, porque parece muy fácil rodar así, te quitas todo lo que incluye el color, pero tiene otras desventajas. A no ser que metas un contraluz a los personajes, se te funde el color. Alguien de pelo moreno con una puerta marrón, es negro. A no ser que le pongas una luz detrás que le haga el contorno. Además, los blancos se queman mucho más, son mucho más brillantes. Pero me ha venido bien técnicamente hacerlo en blanco y negro.

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P: El título, Lunas de Abril, ¿por qué? ¿Qué significa?

R: En la película tienen mucha importancia las noches. La historia se divide entre el año 97, y lo que pasó en el mismo sitio 40 años antes: en el 57. Las cosas importantes que pasan en la historia, tanto en el pasado como en el presente, pasan de noche. Cuando la luna ya aparece llena es como que se ha completado la fase y lo que se lleva esperando toda la película, que poco a poco se va desarrollando, acaba. Las cosas pasan de noche y como hay planos detalle de la luna… Es un nombre un poco abstracto.

P: ¿Y podrías contarnos el argumento brevemente sin anticiparnos nada?

R: Sí, aunque el argumento siempre da un poco de miedo contarlo porque la sinopsis suena muy a topicazo y lo que realmente distingue a la película no se puede contar. La historia son tres amigos que van al monte a pasar la Semana Santa porque han pasado del instituto a la universidad y se han distanciado bastante. Es como la última carta para volver a recuperar esa amistad, pero las cosas empiezan a ir mal poco a poco y se van enfangando los tres. Uno se obsesiona con las cosas que pasaron allí hace 40 años y los otros no le creen al principio, pero van entrando en su paranoia. Y al final acaban los tres muy mal, no digo nada más.

P: ¿El reparto son tres actores?

R: Claro, porque no podía manejar a más. No había dirigido nada en mi vida y con tres me bastaba. Bueno, tres y mi padre que sale en una escena sin decir nada.

P: Siendo un reparto tan pequeño supongo que la pregunta no tiene tanto sentido, pero te quería preguntar por qué no hay ninguna chica

R: Realmente sí que hay una chica pero no aparece como actriz. Aparece más como ausencia que como personaje. El protagonista es el chico al que empieza a irle mal todo. Viene mal a la casa, pero es el que empieza a enfangar al resto, digamos. Se ve en varias ocasiones que tiene una foto de su madre en la cartera. Entonces se intuye que algo pasó con esa madre que es una de las cosas que ha ayudado a que esté tan mal. Aunque en forma de ausencia, hay más o menos un personaje femenino. Pero no hay una mujer como tal.

Como eran tres amigos, se me hacía un poco raro meter a la chica. Al conocer mucho menos un personaje femenino me hubiera quedado estereotipado. No quería meter una chica que fuera el interés romántico de uno de los tres personajes y tampoco hubiera sabido cómo desarrollar esa amistad con los tres, ella sola en el monte… Habría quedado un poco raro. Bueno, hay una mujer como tal, que de hecho es profesora de esta universidad, que sale en la peli. Es una escena, un plano en el que no se le ve la cara, así que no tiene mucha importancia.

P: Me parece curioso que salga una profesora en la película y al respecto me gustaría preguntarte si te has apoyado en la universidad en algún caso: en los profesores y su experiencia, en los materiales…

R: Sí, hay dos cosas que me he apoyado. Lo principal es que lo mejor de la universidad ha sido toda la gente que he conocido porque comparto gustos con ellos. Con mis amigos del instituto no compartía este tipo de gustos por el cine y aquí he encontrado gente que sí, eso es lo principal. Además, puntualmente, me he podido apoyar en algunos profesores como Ramón Luque y Andrés Peláez, por ejemplo,que me han ayudado. Ramón Luque ha hecho una película hace poco y nos ha explicado cómo se forma una productora, que es algo que tenemos que hacer para llevar la película a festivales. Ha sido en casos puntuales porque les he visto más cerca de la profesión. Ha sido fuera del aula, una vez habíamos terminado ya su asignatura contactaba con ellos y les pedía ayuda en esto. Pero sus clases… alguna cosa me habrá servido.

P: ¿Y crees que la carrera te proporciona el conocimiento necesario para hacer esta película o desarrollarte como profesional?

R: No. Queda muy mal decirlo, pero absolutamente nada. La escribí antes de entrar en la universidad, en el verano de segundo de bachillerato y la empecé a rodar. Lo que había aprendido había sido leyendo libros sobre esto y viendo películas. La universidad me ha aportado cosas puntuales pero, no. De hecho, la semana pasada dimos lo que era un plano general y un primer plano con un vídeo. Está alejadísimo.

P: Pero hay muchas cosas técnicas, quizás, de imagen y sonido que hacen falta para una película.

R: Claro, precisamente eso es lo que no he aprendido aquí. Yo al no saber nada intenté apoyarme en gente que sabía. Me di un poco aires de “controlo” y la gente se lo creyó. Vino gente de sonido que sabía mucho, gente de cámara que sabía mucho y aunque yo no supiera nada confiaron en mí y técnicamente la película está bien. Yo tenía que dirigirles, para eso necesitas conocimientos de cada materia, obviamente, pero no los tenía y confiaron en mí.

P: ¿Con qué equipo cuentas? ¿Cuántas personas han participado en la película?

R: Pues estábamos regularmente en el rodaje una media de 10 personas. Pero, como no pagaba -porque no podía pagarles- mucha gente venía un fin de semana y se desligaba del proyecto. Me costó 4 meses tener un equipo fijo que fue con el que al final hice casi toda la película.

Todos son gente muy joven como yo. Ninguno tiene una cualificación de escuela de cine, creo. Pero tienen algo más de cualificación que yo. Yo no tenía nada, los cortos que había hecho con 14 años y nada más. Cuando los cogí yo intenté aparentar seriedad y que tenía las cosas muy claras, cuando eso no era así para nada. Y gracias a eso, se quedaron y gracias a ellos, he podido hacerlo. Si cojo yo la cámara o me pongo a colocar los focos, no habría hecho nada.

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P: ¿Y los materiales?

R: Me compré en el verano de segundo de bachillerato una cámara de fotos, una Canon 700D, y es lo único que tenía. Bueno, y un trípode. Tuve la suerte de que mi padre me presentara un amigo suyo que es director de fotografía en la serie Amar es para siempre. A raíz de ir a los platós y conocer un poco a la gente, el jefe de sonido y el de fotografía me dejaron todo el equipo. Así que ahí tuve mucha suerte, porque no podría haberlo alquilado, obviamente.

P: ¿Y cuál es el verdadero objetivo de haber hecho esta película?

R: Con 14 años hice varios cortos, pero fueron bastante malos. Después estuve varios años sin hacer nada. Quería hacer algo y fue como “ponte de una vez a hacer lo que sea”. Iba a ser un corto, pero al escribirlo se me fue a lo largo y ahí quedó.

Yo quiero dedicarme a hacer películas, pero no veía la manera de entrar en eso. No tenía ni conocimiento, ni medios, ni contactos y dije: como no puedo estar en un rodaje, voy a intentar montar uno. He aprendido un montón. Supongo que apredizaje, sería lo principal.

P: ¿Qué le recomendarías a alguien que tiene ese mismo objetivo?

Que se lance a la piscina. Suena a tópico, pero el otro día vi una conferencia de un director de cine y dijo una frase que me parece un resumen buenísimo y es “Nadie te va a obligar a ser director de cine”. Las gente que se mete a Audiovisuales o este tipo de carreras va un poco con esa idea. Parece que terminas la carrera y te va a venir un productor y te va a decir “te compro una película”. Ahora es facilísimo, te compras una cámara de fotos y te haces una película. Que cuanto antes intentes hacer cosas, mejor. No creo que la película salga muy bien, no lo sé, pero la segunda saldrá mejor. Cuanto antes empieces a aprender mejor.

P: ¿Crees que es necesario emigrar para tener futuro en el mundo del cine?

Hace unos años quería estudiar en Italia, porque el cine italiano me encanta, pero no sé si hay más oportunidades allí. Creo que sería una estupidez irme a Italia, que es el único sitio al que de verdad me gustaría, porque voy a tener menos oportunidades que aquí. Quien sabe si a la larga… Si puedo hacer las pelis que quiero y además en Italia, eso me encantaría.

Hasta hace poco yo era bastante pesimista con la industria española, pero ha habido gente buenísima que no ha tenido que irse. Me gustaría salir, pero tampoco me gusta el Hollywood de ahora, no sé a dónde habría que ir. A donde haya oportunidades y dinero, pero si eso implica tener que hacer la película que te dicen, eso no me gustaría. Prefiero hacer películas pequeñas aquí.

P: ¿Tienes nuevas ideas o proyectos para el futuro?

Sí, me gustaría un montón sacar otra cosa, pero es más complicada de rodar. Sé que debería tener más conocimientos para hacerla y algo de dinero. La voy a escribir con calma y voy a intentar hacer proyectos pequeños en medio para ir aprendiendo y luego ya se verá.

P: Cualquier cosa que quieras comentar o que quieras destacar…

Puedo deciros que estoy moderadamente contento. El nivel de exigencia personal ha ido subiendo mucho a lo largo de la película. Empecé como un proyecto de “a ver qué me sale” y ahora quiero que salga bien. Estoy contento, más o menos. Puede quedar visible y, al menos, es corta. Por lo menos no se hará muy pesada. Mi principal miedo es que no se entienda demasiado. No intentaba hacer una película rara aposta, ni de vanguardia, muy extravagante y muy experimental, la idea era hacer una historia que se pudiese seguir.

Diego Garrido se lanzó a la piscina con este proyecto, que empezó como un corto y que ahora pretende llevar a un festival de cine. Gracias a la inestimable ayuda de sus compañeros, su familia y profesores de la URJC, este estudiante ha podido comenzar, lo que apunta ser una larga carrera, llena de aprendizaje y experiencias.

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