El Carnaval de Cádiz en 10 conceptos

Manual para entender el irracional veneno que corroe a los millones de seguidores de una emblemática fiesta que disfraza a Cádiz por febrero

GUILLERMO HORMIGO

Escribir sobre el Carnaval de Cádiz es más difícil de lo que a simple vista parece. Hay que evitar entrar en la inabarcable y maravillosa jerga que en él se despliega (todo un “bastinazo”) para que quienes lo desconozcan se queden con la copla. Por otro lado, es importante andarse con pies de plomo con todo lo comentado, ser riguroso y “no pasarse de listo”, que los entendidos del Carnaval tienen ojos en todas partes (y bocas para comentar todo ni hablamos).

Por ello, cabe remarcar de antemano que el siguiente manual es solo una representación personal de lo que significa el Carnaval de Cádiz, a través de 10 términos y 10 letras sin los cuales muchos no podrían entender esta pasíón. La lista incluye una decena de agrupaciones (cuatro chirigotas, cuatro comparsas, un coro y un cuarteto) –si no los diferenciáis de momento la intención es que lo hagáis al final del artículo-, todas ellas de los últimos cinco años.

Esto puede parecer para muchos seguidores un sacrilegio, pero son los Carnavales en los que el que les escribe ha estado absorto por la belleza y la gracia de este arte. Sería hipócrita por mi parte remitirme más allá en el tiempo a muchas de las maravillosas e icónicas letras cantadas a lo largo de todas las décadas de Carnaval. Sin más que añadir, vamos con el manual de 10 conceptos para entender el COAC (Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas), que cada febrero llena de magia el Gran Teatro Falla.

DOCE

Doce es el máximo y más habitual número de componentes de una chirigota cantando sobre las tablas, y el mínimo en el caso de las comparsas. Quizá es porque son el resultado del 3×4, la música más gaditana que existe. El que mece los pasodobles más “viñeros” (llamados así por uno de los barrios de Cádiz) gracias a una música que se te mete en todos los poros de la piel y te obliga a moverte y cantar con pasión y tu poquita voz. Un gran ejemplo lo tuvimos el pasado año con “Los Sereníssimos”, chirigota no originaria de la Tacita de Plata (nombre/piropo con el que se conoce a Cádiz por el reflejo del sol en sus aguas), sino de la localidad de Chiclana. Muchos verán una ofensa elegir este ejemplo con todos los autores gaditanos que han hecho grande el 3×4. Pero escuchando esta maravilla no hay más que explicar.

POESÍA

Muchas de las letras que se cantan sobre las tablas del Falla son dignas de los mejores poemarios. Cargadas de sensibilidad, fuerza y múltiples lecturas, las mejores lo consiguen además sin caer en la cursilería que tanto caracteriza a gran parte de la literatura actual. Lo que sigue es la cuarteta “Tengo un castillo”, un extracto del popurrí de “Los Cobardes”, la comparsa vencedora el pasado año que supuso el regreso de Antonio Martínez Ares, un hombre cuya escritura está quizá un paso más allá que la del resto de autores de esta fiesta. Conviene escuchar esta letra varias veces para ir discerniendo los mensajes que contiene.

REIVINDICACIÓN

El Carnaval de Cádiz es sin duda una de las fiestas más reivindicativas de España, un foro de discusión de todo aquello que preocupa a los gaditanos, los andaluces y los españoles. Muchas de las letras que se cantan, sobre todo los pasodobles –piezas que en su máximo esplendor son fruto de una cuidada elaboración musical y literaria- son implacables críticas contra los poderes que gobiernan o los problemas que lastran a la sociedad. No en vano esta fiesta tiene un origen pagano y siempre se ha caracterizado por ser una expresión de la libertad del pueblo. En este sentido, una de las letras más feroces que se recuerdan es este pasodoble de “Los Gallitos”, una comparsa que dio la sorpresa en 2014 pese a quedarse, según la opinión de muchos, inmerecidamente fuera de la final (lo que se conoce como “cajonazo”). Estas aves de pelea no dejaron títere con cabeza…

IRONÍA

El doble sentido y un humor mucho más inteligente de lo que cabría esperar caracterizan las mejores agrupaciones del Carnaval. Y son el arma fundamental de la que para muchos es la modalidad reina del Falla: la chirigota. Dentro de la misma lo que más puntúa y lo que debería ser su principal fuerte (aunque no siempre es así) es el cuplé, letras cortas cargadas de humor e ironía que cuando funcionan se convierten en gags antológicos. Este va dedicado al capitán del barco naufragado Costa Concordia, y pertenece a “Los Puretas del Caribe”, la última gran chirigota del legendario grupo de El Love. Se trata de un mismo grupo que salió junto durante décadasy que este año es una destacada ausencia en el concurso. Atención también al doble sentido del estribillo).

GALLINERO

Ya hemos hablado de poesía y de gallos. Todo ello conduce a hablar del gallinero –la grada alta del Teatro, y la más “animada”- como representación del incomparable público del Falla. Entre las coplas de las agrupaciones, los espectadores animan el cotarro con palmas, gritos de ánimo y rimas dignas de Machado. La más mítica, la de María “La Hierbabuena” (Ole ole mi “Cadi”, y lo digo a boca llena, y el que no diga ole que se le seque la hierbabuena) nos dejó el año pasado ante el fallecimiento de esta mítica espectadora. El Selu, uno de los más geniales chirigoteros de la historia y el mayor maestro (junto al retirado Yuyu) en el uso de la mencionada ironía, resumió en este pasodoble humorístico cómo es el mejor público del mundo y de parte de “Cai”.

AMOR

Muchas de las grandes letras cantadas en el Falla son auténticas cartas de amor. A Cádiz, a un padre, a un hermano, incluso a la suegra. Pero pasodobles dedicados al amor de una vida consiguen erizar la piel. Sobre todo si están tan bien escritos como este de  la comparsa “La Canción de Cádiz”, del autor Tino Tovar. Claro que también ayuda la mecedora música, obra también de Tino, como popularmente se le llama. Todo un maestro tanto en la composición como en una escritura que, sin alcanzar grandes cotas literarias, respira humildad, verdad y sentimiento por los cuatro costados.

TÓPICOS

Los mejores autores y agrupaciones son capaces de crear auténticas obras de ingenio y arte partiendo de un tópico típico al que saben sacar todo el jugo y dar la vuelta. Un gran ejemplo es el de la chirigota “Lo siento Patxi, no todo el mundo puede ser de Euskadi”. Todos sus integrantes eran gaditanos, pero cantaron todo el repertorio metidos en su papel, acento vasco incluido. Unían ese juego con los tópicos norte-sur (meses antes de que cierta película los pusiera de moda), humor negro (“y de bombazo que te voy a contar” decían en el estribillo) y un sentido homenaje al pueblo vasco, muchas veces vilipendiado injustamente (alguna de ellas desde el propio Carnaval). Este pasodoble es todo un canto al hermanamiento de los pueblos.

TANGO

El coro gaditano es genuino: ningún Carnaval del mundo comparte este tipo de agrupación. Con un amplio rango de componentes, son una modalidad muchas veces calificada injustamente de aburrida y repetitiva (y otras tantas con razón, todo hay que decirlo). Aun así, el mérito de crear grandes obras con un grupo tan amplio de personas es incuestionable. Como lo es la belleza del tango, las composiciones que ofrecen los coros en lugar del pasodoble. Una buena falseta (la introducción musical al tango que hace la orquesta) y unas voces imponentes pueden crear una belleza incomparable. Y si le sumamos letras tan potentes como la que sigue, mejor que mejor. Pertenece al coro “Ustedes estáis fatá”, de Manolo Guimerá. Un coro más humorístico que “los tres grandes” (los de Pardo, Pastrana y Nandi Migueles), pero que aquí sacó toda su artillería.

“ANGE”

Arte y valentía. Eso deben tener los tres, cuatro o cinco locos que se enfrentan al Falla con sus voces y su repertorio en la que es sin duda la modalidad más difícil y minusvalorada del COAC: el cuarteto. Una parodia rimada (aunque lo de la rima, para bien o para mal, se está perdiendo salvo en el cuarteto de Ángel Gago), un par de cuplés con su estribillo y un tema libre (antes normalmente popurrí, ahora casi siempre continuación de la parodia salvo en el cuarteto de Ángel Gago) son las armas con las que cuentan todos los que se atreven a dar este paso para hacer reír (una de las cosas más difíciles de conseguir). Un mal cuarteto, a diferencia del resto de modalidades, es inaguantable. Pero uno bueno hace magia, como lo que consiguió “Los niños de la Mary”, de Ángel Piulestán y Francisco J. Aguilera, en la final de 2015: levantar al público a las 6 de la madrugada. Y buscad también al de Ángel Gago.

CARNAVAL

Sí, una de las diez palabras clave para entender el Carnaval de Cádiz es “Carnaval”. O más bien, “metacarnaval”. Las letras sobre la propia fiesta, sobre el concurso o sobre el Patronato (el criticado organismo que se encarga de organizarlo) son cada vez más abundantes. Pocas muestras mejores que este imprescindible pasodoble del polémico Juan Carlos Aragón, en el que defendía que el Carnaval no puede convertirse en una excusa para la borrachera más. Una obra de arte de su extraordinaria comparsa “Los Millonarios”. Proviene de un autor siempre crítico que ha protagonizado más de un rifirrafe con otros autores y miembros de esta fiesta. Algo habitual entre las comparsas, la modalidad que más rivalidad y pasión despierta.

Espero que esta guía no haya levantado demasiadas ampollas entre quienes lo saben todo de esta fiesta (incluir solo un cuplé me granjeará algún que otro enemigo), y que haya servido de ayuda a todos aquellos que quieren conocerla y entenderla mejor. Lo merece, pero recordad que en Cádiz, tanto si naces como si te atrapa su veneno, “hay que mamar”.

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