Martin Baron: “No me arrepiento de nada en la cobertura de la campaña electoral americana que hizo el Washington Post”

El director del diario estadounidense reflexiona en una conferencia sobre los retos del periodismo moderno o la figura de Donald Trump

GUILLERMO HORMIGO, Madrid

En una sala repleta de lo más selecto del periodismo español, en la que las miradas y los flashes se dirigían a muchos de los grandes rostros de las televisiones nacionales, tuvo lugar el pasado miércoles 25 de enero un evento que sirvió para analizar el estado presente y futuro del periodismo. Se plantearon los retos y ventajas que plantean las nuevas tecnología, e incluso se analizó el convulso panorama político que se avecina, con el temido Donald Trump a la cabeza.

Todo ello de la mano de Martin Baron, director del icónico diario norteamericano The Washington Post, que fue el protagonista de la V edición de #CelebratingJournalism. Se trata de una serie de foros sobre periodismo, englobados bajo el título Conversaciones con…, que son organizados por la Universidad de Navarra y celebrados en la sede de la Fundación Rafael del Pino (Madrid).

Baron, que realizó la mayoría de sus intervenciones en inglés pero se atrevió en no pocas ocasiones con el español –con un marcado acento andaluz “fruto de mis años en Sevilla”, como él mismo señaló entre risas-, fue presentado y merecidamente piropeado, periodísticamente hablando, por la profesora de Estructuras y Mercados de la Comunicación de la Universidad de Navarra, Mónica Herrero; la periodista de la Cadena SER, Pilar Velasco; y la presidenta de la Fundación Rafael del Pino, María del Pino. Esta última alabó la definición que Baron suele hacer del oficio periodístico: “El periodismo es pedirle cuentas al poder”.

Esta definición se desprende del discurso con el que Baron levantó encendidos aplausos de un público en el que se encontraban figuras de la talla de Antonio García Ferreras, Helena Resano, Juan Luis Cebrián o Ana Pastor. Y lo más sorprendente es que el antiguo editor de The Boston Globe consigue esto utilizando en todo momento un ritmo pausado y cadente, controlando todas sus expresiones sin que sus palabras pierdan fuerza. Todo lo contrario, cuando Baron habla deja que sean sus frases cargadas de ironía y verdad las que enciendan la bombillita de quien le escucha.

Es precisamente lo mismo que ocurre cuando alguien lee uno de los cientos de brillantes artículos del Washington Post, que tantos premios Pulitzers ha reportado al periódico. O incluso cuando ve Spotlight (Thomas McCarthy, 2015),  la película sobre la investigación del Boston Globe que destapó los abusos sexuales de miembros de la iglesia en la capital de Massachusetts. Este filme, al igual que un Martin Baron al que ponía rostro el actor Liev Schreiber, destaca por mantener la sobriedad en una historia que fácilmente podía caer en lo morboso, sin perder por ello la capacidad de implicar al espectador.

Retomando la aplaudida intervención de un  hombre que la revista Esquire planteó si era el mejor director de un periódico de la historia (link), conviene señalar los dos ejes principales por los que sus palabras discurrieron: los retos del periodismo en el nuevo marco tecnológico y de comunicación – no en vano la ponencia fue presentada bajo el título “El futuro de los medios de comunicación tradicionales”- y la situación política estadounidense, que despierta el recelo de más de medio mundo ante la elección del más que polémico Donald Trump como líder de la primera potencia mundial.baron-mesa

De izq. a derecha: Mónica Herrero, María del Pino, Martin Baron y Pilar Velasco.

Respecto al primer asunto, Baron señaló que “estamos conviviendo con un medio totalmente nuevo –Internet- que puede convertir en más auténtica la voz de los autores”, a lo que añadió la necesidad de “responder a la nueva realidad virtual, ya que si no sabemos de tecnología seremos unos perdedores”. El periodista destacó también la gran difusión sin apenas costes que Internet permite, aunque puntualizó que este campo es siempre un desafío, ya que “es imposible saber hoy qué será lo que triunfe, domine y lidere en el futuro”. En cualquier caso, concluyó que “sin buenas ideas, grandes reportajes o una adecuada escritura, la tecnología no sustituirá el valor del buen periodista”.

En cuanto al triunfo de Trump en las elecciones americanas, Baron mostró más contundencia que en el resto de sus intervenciones. Defendió el oficio del periodista y la veracidad, para muchos atacados y puestos en tela de juicio de forma injusta por el nuevo presidente de los Estados Unidos y otros miembros de su campaña. “Nuestro nuevo presidente es otro reto al periodismo en un mundo lleno de ellos”, comenzó explicando tras reconocer estar orgulloso de la democracia de su país, en la que asegura “los votantes tuvieron toda la información que podían tener”. A ello apuntan también las palabras que dirige con firmeza a la actuación de su propio medio: “No me arrepiento de nada en la cobertura de la campaña electoral americana que hizo el Washington Post”.

Baron criticó que Trump hable, por ejemplo, de fraude electoral sin tener pruebas de ello –pese a que Trump logró más representantes que Hillary Clinton, la candidata demócrata venció en el voto popular-. Lamentó, asimismo, que al magnate le crea tal cantidad de gente, “incluso uno de cada cuatro votantes de Clinton”. Para Baron, el nuevo presidente de los Estados Unidos supone todo un desafío para el periodismo, ya que echa mano de “las teorías de la conspiración, los hechos falsos y las noticias falsas, que son utilizadas como armas contra la verdad”.

El actual director del diario que destapó el caso Watergate aprovechó las numerosas preguntas sobre Trump para realizar, en definitiva, un alegato por los valores del periodismo sobre el espectáculo vacío, de la verdad sobre la posverdad –una palabra que es para muchos, además de un neologismo, un eufemismo del moldeamiento de la realidad en busca de unos determinados intereses-.

Martin Baron posee las mismas cualidades que la mencionada Spotlight, la película que le ha dado a conocer a quienes no habían descubierto a esta figura del periodismo: cautela, humildad, perseverancia y una decidida apuesta por la búsqueda de la verdad. No corren buenos tiempos para nada de esto, pero profesionales como Baron representan el último refugio contra la convulsa lluvia de medias verdades que se aproxima. Que ya está aquí.

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