Eva Noguero: “La proporción de directivos hombres y mujeres no cambiará por las cuotas, sino porque se impondrá la realidad”

La primera mujer directora en la historia de Enresa reivindica el papel de la educación para conseguir ciudadanos concienciados en igualdad y en medio ambiente

CARMEN FERNÁNDEZ,

Cercanía, amabilidad y seguridad en sí misma son las primeras sensaciones que transmite Eva Noguero Cubero al recibirnos en el entorno del Almacén Centralizado de El Cabril, de la que es directora desde hace seis años.

Mujer, esposa y madre, esta cordobesa nacida en los 60 ha conseguido conciliar su vida familiar con la gestión del mayor centro de almacenamiento de residuos radioactivos de media y baja intensidad de España, situado en la Sierra de los Hornachuelos, provincia de Córdoba.

Pregunta.-¿Qué deseaba ser de mayor cuando era una niña? Usted desde pequeña ya querría ser jefa ¿no?

Respuesta.-Jamás he soñado con ser jefa.  Como la mayoría de las niñas de mi época, lo que realmente me gustaba era eso de ser maestra.

P.-Sin embargo, se decantó por estudiar Ciencias Químicas en la Universidad de Córdoba y comenzó a trabajar muy joven en una empresa minera de la zona. ¿En qué momento se planteó su dedicación a la gestión de los residuos nucleares?

R.-Efectivamente, tras la universidad, en el 1988, comencé mi trayectoria profesional en los laboratorios de Encasur. En el año 1991 entré a trabajar en Enresa, la Empresa Nacional de Residuos Radioactivos. Fue algo que no me había planteado, se trató más bien de un cúmulo de circunstancias. La verdad es que estaba muy a gusto en Encasur, llevaba seis meses con un contrato indefinido y tenía un clima de trabajo agradable, el problema: lo encontraba algo monótono. Entonces, me surgió esta oportunidad, me enteré de que estaban buscando un químico y, aunque no sabía nada de este mundo,  me parecía un tema muy  interesante. Lo tomé como un reto en un momento en que mi vida necesitaba un cambio en lo profesional.

P.-Desde ese momento, pasaron casi veinte años hasta que llegó a ser directora de El Cabril en 2010, convirtiéndose en la primera mujer directiva de la historia de Enresa. ¿Qué hizo falta para ascender a lo más alto?

R.-Cuando empecé a trabajar en este mundo, era la única mujer con un cargo de responsabilidad alto, si bien la verdad es que  había bastantes químicas graduadas en mi promoción. Empecé en el laboratorio y luego fui jefa de servicios técnicos. Pienso que el ascenso es posible por la trayectoria profesional y sobre todo se debe a la constancia y la perseverancia, así como  a la actitud a la hora de trabajar. Pero, supongo que más bien habría que preguntar a mis jefes qué han visto en mí, ¿no?

P.-Usted era la única mujer que participó en la mesa redonda celebrada en el marco del XVII Seminario Internacional de Ciencia, Periodismo y Medio Ambiente que tuvo lugar en el rectorado de la Universidad de Córdoba, ¿no prueba esta ausencia de mujeres una cierta discriminación de género?

R.-Puedo afirmar que en Enresa no hay discriminación laboral relativa al sexo. En mi caso particular, nunca me he encontrado discriminada ni con reticencias a promocionar, en absoluto. Si bien es verdad que las mujeres siempre hemos tenido más difícil llegar a los puestos de más responsabilidad, también es cierto que la proporción de hombres y mujeres trabajando daba más posibilidades a los hombres. Ahora esa proporción está cambiando y aunque todavía no se note en determinados puestos, pronto se notará;  esto  no será por una cuestión de cuotas, sino porque la realidad se impondrá.

P.-Aunque la realidad cambie, como directiva, ¿no piensa que la conciliación de vida profesional y familiar es más complicada en el caso de la mujer?

R.-Sí, eso lo confirmo basándome en mi propia experiencia. Estoy casada, tengo hijos y como cualquiera en un cargo directivo la jornada de ocho horas no es real. Hay que tener una disponibilidad, cumplir con muchos compromisos, viajes y evidentemente, todo esto es complicado. En mi familia, lo notan, y mi marido me “regaña” de vez en cuando… pero, creo con actitud y buena compañía se consigue. Pienso que las nuevas generaciones lo tendrán más fácil, o al menos eso espero, porque es fundamentalmente  un tema de educación.

Efectivamente, la educación es el motor del cambio en cualquier ámbito.

En educación hacia la igualdad este cambio es imprescindible para avanzar hacia una sociedad más próspera. Por otro lado, en el ámbito del medio ambiente, una mayor conciencia sobre nuestro planeta ayudará a que lo conservemos y lo cuidemos mejor. Desde Enresa se esfuerzan por ofrecer educación medioambiental y elaboran campañas de comunicación estratégicas para dar a conocer la energía nuclear con actividades divulgativas. Además, promocionan su labor en la gestión de residuos radioactivos con visitas guiadas a El Cabril.

P.-Hay carteles de protesta frente a sus instalaciones, ¿cree que son realmente útiles los recursos que se destinan a la concienciación social?

R.-El problema o la dificultad que hay en el tema de educación y concienciación es que los resultados no se ven a corto plazo. A largo plazo, y por mi experiencia con las visitas que recibimos, puedo decir que el mensaje está calando. Hace unos años las preguntas de los visitantes estaban relacionadas con los riesgos derivados de la gestión de los residuos en este enclave, es decir, cómo el funcionamiento de la instalación  podría afectar a la salud de la población. A lo largo del tiempo, aunque este tipo de cuestiones se siguen planteando, han virado hacia aclaraciones sobre el funcionamiento del centro, las medidas de protección del medio ambiente… En resumen, las preguntas y la actitud de los vecinos, especialmente los más jóvenes, ha cambiado en general perdiéndose esa predisposición negativa.

P.-¿Ha requerido una gran inversión económica conseguir esta predisposición positiva?

R.-No es solo cuestión de dinero. Destinamos muy poco del total la partida presupuestaria que tenemos para el servicio de comunicación social. Utilizamos muchos recursos propios, de modo que nosotros mismos somos los que atendemos las visitas y realizamos las actividades en los centros de enseñanza. El presupuesto anual de esta instalación está en torno a unos 13 millones de euros de los cuales al servicio de comunicación social se destinan unos 90.000 euros.

P.-¿No cree que quizás estas campañas de información no serían necesarias con una mayor inversión en el sistema de educación en general?

R.-Coincido en que la formación es algo fundamental y eso se nota en las visitas que tenemos ahora, donde los universitarios que pasan a ver las instalaciones son los mismos que han estado en talleres educativos cuando eran colegiales, con lo cual se nota que tienen una base y saben qué es la radioactividad, saben clasificar residuos y además conocen la importancia que tiene la gestión de este tipo de residuos. Hay un concepto quizás equivocado, ya que la percepción de los residuos nucleares es que tiene un riesgo muy alto, según comentaba en el marco del SIPMA, el presidente del Foro Nuclear, pero hay más riesgo en no gestionar esos residuos que en sí gestionarlos. A lo mejor, lo que debemos explicar a la población es que el abandono de los residuos y su no gestión sí que puede generar un peligro; para eso vale lo que hacemos.

P.-Aun así, con todos los avances en energías renovables, ¿considera que la energía nuclear sigue siendo necesaria?

R.-Sinceramente, pienso que hay un gran desconocimiento de para qué se utilizan los isótopos radioactivos. Estos se emplean en industria, en medicina, en centros de investigación… y por supuesto, para conseguir energía en las centrales. España tiene más de novecientas instalaciones radioactivas, de las que es cierto que el mayor volumen de residuos lo generanfoto-2-eva-noguero las centrales, pero, en cualquier caso, es fundamental la gestión de esos residuos.

P.-¿Qué diría a cualquier ciudadano preocupado por la biodiversidad y el medio ambiente sobre cómo afecta la gestión de residuos nucleares?

R.- Me centraría en que la gestión de los residuos radioactivos es un servicio público y necesario para la sociedad. Hay que comunicar a los ciudadanos de manera que lo entiendan, sin lenguaje técnico y, si pueden, que vengan a visitar El Cabril, porque para entender una actividad lo primero que hace falta es conocerla.

Gracias a su don de gentes, su experiencia y su gran equipo de comunicación, Eva Noguero consigue efectivamente calar en todos los públicos el mismo mensaje de la  necesidad de los centros de almacenamiento como un servicio  público y seguro. A pesar de ello, los detractores de los cementerios nucleares siguen su lucha desde “Ecologistas en Acción” al considerar inaceptable que los residuos queden ahí encerrados para siempre y emitiendo radioactividad durante trescientos años.

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