Vicente Garrido Rebolledo: “Una solución duradera y factible de los problemas empezaría por una reforma del Consejo de Seguridad”

ANA REBOLLO Y DOLORES GÓMEZ

Vicente Garrido Rebolledo es Licenciado y Doctor en Ciencias Políticas vicente-garridoy Sociología, especializado en los asuntos de seguridad y defensa. Desde 2014 es miembro del Comité Asesor sobre Asuntos de Desarme del Secretario General de las Naciones Unidas y consejero de UNIDIR (Instituto de las Naciones Unidas de Investigación sobre el Desarme) convirtiéndose en el primer español que forma parte de ambos consejos. Desde 2005 es profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos. En la actualidad imparte clase en el grado en inglés especializado en asuntos de seguridad. Además, participa en la organización del MUN, el modela de las Naciones Unidas que se celebra en la URJC.

Pregunta: Me gustaría preguntarle en primer lugar por el papel que ha desempeñado la ONU en la paz y la seguridad internacional.

Respuesta: Tanto en un área como en otra ha habido éxitos y situaciones de imposibilidad. Cuando hablamos de Naciones Unidas entendemos que es un gobierno mundial y se le idealiza pensando que va a ser el que nos solucione todos los problemas y luego, desde los medios y la opinión pública, se dice que las Naciones Unidas no hacen nada.

Hay que tener en cuenta que el sistema de Naciones Unidas se crea en 1945 para que no haya otro conflicto internacional y se basa en dos principios: el principio de democracia e igualdad de todos los estados, (un estado, un voto) en la Asamblea General y ser un mini gobierno mundial con un Consejo de Seguridad para conseguir un equilibrio de poder, ser los garantes de la paz y la seguridad internacional. La forma de que no hubiera otro conflicto era la necesidad de acuerdo entre los cinco estados permanentes, que no se pudiera declarar la guerra a nadie y que el sistema de arreglo de controversias funcionara previa consulta en los cinco estados. Estos estados eran EEUU, Rusia, China, Francia y Reino Unido. El sistema para obligarles a que todos se pusieran de acuerdo era que no hubiera ningún voto en contra de ninguno de estos países. Eso es lo que se llama el veto.

El sistema tiene sus carencias. Precisamente el veto que debería evitar los conflictos ha hecho que en algunos casos se genere una parálisis sobre soluciones importantes relativas a la paz internacional.  

Hasta 2016 han salido casos de éxito y otros casos fracasan cuando el Consejo de Seguridad no ha sido capaz de ponerse de acuerdo. Este es el matiz que se olvida muchas veces. Es necesario el voto favorable. Así se llega a plantear que el sistema actual es un sistema caduco, heredado de la guerra fría y no nos sirve. Para tener una solución duradera y factible de los problemas todo empezaría por una reforma de Consejo de Seguridad que por otra parte precisa del voto favorable de los cinco estados permanentes.

P: Precisamente el veto de Estados Unidos impidió que Palestina entrase como miembro de pleno derecho en la ONU.

R: Sobre Palestina ha habido estados que se han opuesto, no solamente ha sido por el veto de Estados Unidos, sino que ha habido otros estados que han mostrado oposición. Hay que tener en cuenta que Israel también es miembro de la organización. Hay más cosas además del veto de Estados Unidos. Los países árabes han sido favorables al ingreso, pero en el ámbito de la Asamblea General es un problema de reconocimiento de la subjetividad internacional. No tanto del ingreso en la organización como el reconocimiento de la estatalidad que es mucho más complicado. Hay países que reconocen al estado palestino como Estado, y eso significa que lo reconoces como sujeto de derecho internacional. El ingreso de un Estado en la organización no implica el reconocimiento por parte de todos los estados.

P: ¿Sería favorable que dejase de ser estado observador y pasase a ser estado miembro de la ONU con vistas a acabar el conflicto entre Israel y Palestina?

R: Yo creo que no se termina el conflicto así. El conflicto es un tema árabe-israelí, ya no es un problema entre Palestina e Israel. Es un conflicto de larga, larga, data y no se va a solucionar porque Palestina sea miembro de Naciones Unidas, para nada. Pasa por una solución entre las partes por medio de una conferencia regional, un acuerdo de paz duradero. La mayoría de las veces se dice que el mayor obstáculo para la paz es la falta de voluntad para la paz. Intentar imponer la paz desde fuera es una situación mucho más complicada.

P: ¿Fue la invasión en Irak ilegal por vulnerar el derecho internacional?

R: Nos dividimos en dos corrientes. Desde el punto de vista de un internacionalista o un profesor de derecho internacional, diría que el caso de Irak fue completamente una ilegalidad.

Hay que diferenciar entre lo que pasa en 1991 y lo que pasa en 2003. En 2003 se planteaba si Irak constituía una amenaza para la paz y la seguridad internacional por la posesión de armas de destrucción masiva y estas armas nunca aparecieron. Hubo ahí interpretaciones y hubo una invasión, pero no había bases jurídicas para la intervención porque el Consejo de Seguridad determinó que no encontraba que Irak constituyese una amenaza para la paz y seguridad internacional por la tenencia de armas de destrucción masiva. Después hubo otra interpretación que decía que se deducía y se interpretaba que quizá por otro lado sí es una amenaza el régimen de Sadam Hussein.

Es una cuestión política y depende de quién le dé la respuesta. Si me tengo que pronunciar hablando desde el punto de vista jurídico, no había base porque la intervención no fue aceptada por el Consejo de Seguridad. Pero por otra parte si nos planteamos la pregunta ¿qué pasó en Kósovo?  Por vetos no se considera que la aniquilación albanokosovar fuese una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. ¿Qué hubiese pasado si no llega a intervenir la OTAN? Desde el punto de vista de los internacionalistas le dirían que ha sido una ilegalidad porque no tenían base jurídica para intervenir. Hoy en día no habría albanokosovares, hubiera habido limpieza étnica.

P: El pasado 8 de octubre se reunieron los 15 miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para votar dos propuestas sobre el conflicto en Siria, una por parte de Francia y occidente y otra por parte de Rusia, pero finalmente no hubo acuerdo. ¿Por qué es tan difícil llegar a un consenso?

R: Las posiciones están muy enfrentadas sobre todo los dos planteamientos. El de Rusia por una parte y por otra el de Estados Unidos y Francia. También hubo una propuesta española, que pasó más desapercibida y que tampoco salió adelante. Hay un acuerdo sobre el cese temporal de hostilidades, pero no es una resolución del conflicto. El problema ahí también es que hay muchísimos intereses.

P: Con respecto a los refugiados, hace poco se firmó el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía para frenar el flujo de refugiados. Quería preguntarle si realmente es necesario o si es suficiente para aliviar el problema de las grandes oleadas de refugiados que llegan.

R: No, no es suficiente. El problema ahora mismo tiene una dimensión mucho más grande que nace de los conflictos. La gente huye porque no ve futuro. ¿Por qué está huyendo la gente de Siria?  La solución del conflicto de Siria sería una buena base.

Los campamentos ya no pueden acoger a más gente. Hablábamos siempre de los refugiados por razones políticas, pero actualmente estamos en una situación de refugiados por razones humanitarias, de peligro de su vida y económicas. No hay futuro para ellos en sus países. Ha habido muchas iniciativas para contención de refugiados, pero son parches. Hay que ir a la raíz. El problema va a continuar y vamos a seguir teniendo oleadas y oleadas mientras que haya conflictos.

P: En el caso de Colombia ¿será posible hablar un acuerdo entre las FARC y el gobierno?

R: Lo que el pueblo quiera. El pueblo ha votado que no por poco margen y hay que respetar el principio democrático.

P: ¿Confía usted en que finalmente habrá paz?

R: Es una pregunta muy sensible en Colombia y que divide mucho a la población. El resultado de la consulta ha sido muy ajustado. Los que han votado que no, entienden que “no” al acuerdo significa “no” a la paz a cualquier precio. Es decir, no quieren que el acuerdo implique el olvido de las víctimas. Eso es lo que ellos argumentan, yo no soy experto en la región. Realmente si esperar un resultado o no depende del propio pueblo y de lo que ellos decidan. Los procesos de consulta es lo que implican, es la propia gente la que tiene que decidir lo que quiere.

Pues eso es todo, muchas gracias.

Muchas gracias.

Hace unas semanas que Vicente Garrido respondió a estas preguntas y el mundo se mueve muy rápido. Siguen llegando refugiados, 198 llegaron a España la semana pasada. Siria sigue en guerra y Alepo está siendo masacrada a pesar de los intentos de alto al fuego. A pesar del “no” del plebiscito el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, recibió el premio Nobel de la Paz de 2016 y presentó un nuevo acuerdo con las FARC en el congreso que fue aprobado el 28 de diciembre. El mundo sigue girando.

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