Trump y los medios

Las elecciones estadounidenses bajo el poder de los medios

Desde que el mundo supo que Donald Trump se iba a presentar como candidato a la presidencia de Estados Unidos, nadie había creído realmente que fuera a tener éxito. No da buena imagen que un hombre considerado machista y racista se convierta en el presidente de uno de los países más importantes del mundo actual. De hecho, incluso miembros de su propio partido lo criticaban cuando hacía duras declaraciones que no dejaban de sorprender a todo el mundo: “prohibir el ingreso de los musulmanes a los Estados Unidos es algo de sentido común”, “podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos”, “México nos envía a la gente que tiene muchos problemas, que trae drogas, crimen y que son violadores”. Pero ha ocurrido. 306 vs 232 votos electorales. Con casi 250.000 votos menos que su oponente Hillary, lo que todos temíamos, pero no queríamos aceptar que pudiese llegar a suceder, ha ocurrido. Donald Trump hace las maletas para ocupar la Casa Blanca el próximo mes de enero como nuevo presidente de los Estados Unidos de América.

Los medios han estado empapelados con su cara durante todo el proceso de la campaña electoral más mediática que ha vivido Estados Unidos. Prácticamente no hay nadie que no haya oído hablar de Donald Trump. Pero… ¿y Hillary? La mayoría se pregunta por qué no lo ha logrado ella. Muchos la conocen y la apoyan, a otros no les cae tan bien, varios la recuerdan como la esposa cornuda de Bill Clinton y para la mayoría es la alternativa menos mala al “loco” de Trump. A Hillary no se le escucha difamando contra musulmanes y mexicanos en los medios, ni suelta disparates contra las mujeres. Todo lo contrario. De hecho, la candidata demócrata se ha llevado casi todos los votos de jóvenes, afroamericanos y mujeres ya que, durante toda su campaña ha sabido perfectamente hacia quienes dirigía su discurso. Hillary ha jugado el papel de ser la “alternativa buena a Trump” y “la primera mujer presidenta de EEUU.”, pero no ha podido ofrecer lo que los ciudadanos americanos esperaban de una candidata que pretendía competir con el discurso esperanzador del líder republicano, dirigido a la clase obrera afectada por la crisis, del candidato. Su estrategia de ser la cara buena de la moneda no ha sido suficiente, ya que no iba acompañada de suficientes propuestas sociales.

Sin embargo, aunque a los americanos no ha parecido terminar de convencerles la idea de Hillary como presidenta, parece que en España la mayoría la preferían con respecto a Trump. Pero es que, a veces, damos más valor a un discurso político que a las acciones que realmente se llevan a cabo. El famoso muro de Trump, por ejemplo, ese que tanto ha escandalizado a todo el mundo ya que es algo “inhumano”, ya existe. Así es. El muro del que todos estaban tan preocupados, se empezó a construir en 1994 durante la candidatura de, sorpresa, Bill Clinton.

El muro fronterizo Estados Unidos – México es una valla de seguridad de 1123 kilómetros, que tiene como objetivo impedir la entrada de inmigrantes ilegales al país. Está formado por tres barreras de contención con iluminación, detectores de movimiento, camionetas de vigilancia… 10.000 personas han muerto intentando cruzarlo desde que se empezó a construir.

Pero no hace falta irse tan lejos para encontrar barreras así. Llevémonos todos las manos a la cabeza al escuchar las palabras “muro en la frontera de México”, mientras cerca de casa tenemos una valla de 12 kilómetros y una altura de 6 metros en la frontera de Melilla impidiendo cada día el paso a tantos y tantos subsaharianos en busca de una vida mejor.  

De todos modos, los mensajes incendiarios que lanza Trump son mucho más llamativos para los medios que el que Hillary votase a favor de la guerra de Irak o las duras políticas contra Siria que ha llevado a cabo, bajo la presión de tener que mostrar la dureza que un cargo como el de presidenta del gobierno requiere. Puede que si hubiese sido hombre, esa demostración no hubiera sido necesaria.

Claro que no es de ningún modo justificable que la mayor representación de un país sea un hombre considerado xenófobo y machista, que basa sus discursos políticos en el odio y la discriminación. Trump es alguien que apoya la creación de bombas atómicas y que quiere legalizar más armas para los ciudadanos. Pero muchas veces ni el bueno es tan bueno, ni el malo tan malo.

Los medios de comunicación nos han presentado a Donald Trump como el portador del apocalipsis y al final ha terminado ganando, por decir lo que la mayoría de los americanos querían escuchar. Es muy diferente como nos venden lo morboso e impactante de Trump, pero los estadounidenses lo ven de una manera totalmente diferente. Y por mucho que los medios intenten ridiculizar los mensajes del empresario, si no hubiese gente que piensa como él, no habría sido elegido presidente. A fin de cuentas, no existe una verdad absoluta, sino que cada uno construimos la nuestra propia, y el poder de los medios reside en que pueden contarnos una sola versión de la historia: lo que a ciertas personas les interesa o, simplemente, lo que queremos escuchar.

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